miércoles, 15 de julio de 2015

El faquir al que no le gustaban las agujas de las enfermeras

Esta historia sucedió no hace mucho tiempo en Tarazona, muy cerca del Moncayo.
Había un faquir muy famoso en estar tierras. Era tan famoso y tan conocido que recorrió todo el mundo mostrando su magia a todo el público que acudía en masa a disfrutar sus increibles números.a
En esos números era capaz de conducir una motocicleta con los ojos vendados sobre el cuerpo de otra persona que descansaba en una cama de clavos. Se clavaba también agujas en la cara y en la garganta. Actuaba asimismo con espadas. Se tragaba objetos que recuperaba. Jugaba con fuego. Vamos un faquir de lo mejor que ha existido.
Pero los faquires también son seres humanos y de vez en cuando deben ir al médico. Y les tienen que sacar sangre.
Este faquir me confesó que a pesar de toda su historia de faquirismo no le gustan las agujas de los médicos como a tantas personas y se inquietaba por el hecho de pensar que tenía que pasar por las manos de otra persona mientras le perforaba sus venas para extraer sangre. Es que los faquires además de unos artistas increíbles son humanos como todos.
Seguramente preferiría ser él el que mientras descansa en una cama de clavos se clave agujas en su cuerpo




http://blogs.heraldo.es/tinta/?p=3996


lunes, 1 de junio de 2015

El duende Santi del Moncayo




Estos duendes no saben qué hacer para sorprender a sus duendes más amigos.
En las fechas señaladas de los duendes del Moncayo está el día en que cumplen 500 años.
Algunos no llegan hasta allí y pueden quedarse en 280 años.  Desparecen como la niebla pero su recuerdo siempre permanece vivo en la mente de sus amigos. Al ser un día tan señalado cuando cumplen sus 500 años sus amigos duendes llegan de todos lugares para darle una gran fiesta en el bosque donde además le acompañarán sus familiares más cercanos.

Esta historia es de hace mucho tiempo.
Una vez hace muchos años vino un duende de la capital del reino, Zaragoza, a vivir a la localidad de Tarazona, muy próxima al Moncayo. Ya tenía alguna relación con el lugar pues disfrutaba visitando un pueblo de la comarca. Desde allí ascendió por primera vez a la cumbre del Moncayo. En ese lugar conoció el momento en el que una  mirada basta y no se necesitan las palabras entre dos personas y sintió el calor y la suavidad de dos manos que se unen caminando bajo las estrellas.
Buscaba nuevas oportunidades y grandes eran las ilusiones que le movían a tomar esa decisión lejos de sus allegados.
En su llegada a la ciudad del Queiles se encontró con una pareja de duendes que lo acogieron como si lo conocieran de siempre. Los duendes son así cuando se ven. Alguno pese a su origen diferente pensó que eran hermanos pues las orejas y las narices de los duendes son grandes y parecidas.
Un día se dieron cuenta que se habían hecho amigos y compartieron grandes momentos. Cenas y comidas y momentos de alegría. Canciones y mucha música. También le enseño un mural en lo alto de la localidad que pintó con motivo de una bomba atómica que arrojaron "los humanos" en Japón. Aún pueden verse algunos trazos a pesar del tiempo transcurrido.
Le ayudaron a arreglar la vivienda que se había buscado y siguieron comiendo y cenando pero siempre la música les acompañaba a veces en lugares de reunión, bares, y otras ocasiones en sus casas.
Se hacían compañía en los viajes a la capital y siguieron siendo muy amigos.
Pero un triste día uno de ellos se marchó pero no se fue. Se quedó en sus retinas.
Y ayer rebuscando en viejas fotografías apareció de nuevo pues no se marchó.
Y pasa el tiempo y se realizan nuevos proyectos de vida con el recuerdo de los árboles que hemos visto al caminar por las sendas mecidos por el viento del Moncayo.
Y mientras unas pequeñas lágrimas brotaban de sus ojos al ver las imágenes del recuerdo confirmó lo firme que se había construido esa amistad que nadie ni nada pueden destruir porque cuando se encuentran las personas y dan todo lo que sale de ellos a otros reciben el regalo de viento que siempre regresa.
Y mientras tanto Freddie Mercury cantaba una canción y Brian May rasgaba las cuerdas de una guitarra y se veía una foto del grupo Queen,
Gracias amigo.






viernes, 13 de marzo de 2015

El líquido mágico de los duendes del Moncayo

Mucho tendrían que aprender los humanos de las actitudes y del comportamiento de los duendes del Moncayo, seres juguetones y simpáticos que protegen el bosque de los abusos y lo cuidan para el disfrute de los demás.
Los duendes viven siempre el presente y disfrutan  cada instante de la vida pero para ello han tenido que diseñar algunas estratagemas.
De generación en generación se han trasmitido un montón de trucos para vivir mejor. Uno de ellos y además poco conocido es que viven el presente como si fuera el último día de su larga vida. Disfrutan de cada sorbo del viento que les nutre y les hace ser más felices.
Los duendes llevan colgado del cuello una botellita de cristal. El vidrio de ese cristal lo han obtenido fundiendo minerales de silicio próximos al pozo de San Miguel. Es un lugar muy escondido y que solamente los duendes del Moncayo conocen. En una de sus reuniones nocturnas al calor de la hoguera colocan el mineral en un recipiente para fundirlo. Mientras tanto realizan unos conjuros y sortilegios bebiendo licor de nueces de San Juan. Una vez fundido surge una botellita de cristal Dentro de esa botella introducen un líquido azulado. Es pastoso como el mercurio y frío como las largas noches de invierno. El secreto de ese producto azul casi nadie lo conoce pero se sospecha que procede de diferentes plantas y raíces unido a algún  mineral desconocido.La botella, una vez cerrada va colgada con una cuerdecita verde obtenida del trenzado de unas ramas de plantas del Moncayo y cerrada con un tapón de madera de corteza de árboles del bosque.
¿Y cual es el motivo de esa botellita alrededor del cuello del duende? 
La botella es la botella mágica que captura los instantes más felices de los duendes.
Cuando un duende vive un momento de una extrema felicidad ese momento queda grabado dentro de la botella y si en alguna ocasión el duende está menos feliz de lo normal mirando la luna a través de esa botella el duende recuerda esos momentos felices que nunca quiso olvidar. En ella recuerda a las personas que le han hecho vivir esos instantes en los que seguramente estaría bebiendo licor de nueces. Recuerda aromas y texturas, sonrisas y palabras. Y la mirada de esa botella hace detener el tiempo del duende y unas horas pueden parecer solamente unos segundos
Así que si en alguna ocasión veis a un duende con una botellita que contiene un líquido azulado y mira la luna a través de ella pensad que está en un momento intenso de eterna felicidad. Respetad su silencio y recordar que los mejores instantes vividos siempre se pueden volver a repetir...






martes, 10 de marzo de 2015

Búsqueda del espacio y el Moncayo


Este duende hace días que no cuenta nada. Podría ser que no tenía nada importante que contar o que no tuviera ánimo para ello.
Siente deseos de volver a pasar un rato por el Moncayo y perderse en el bosque dando uno de esos paseos que le gusta realizar. Mientras va paseando la vida circula en cada paso que da y vuelve a su hogar con la cabeza más fría y tranquila. Ya no le abruman los problemas del día a día o cuanto menos ha encontrado un camino para su resolución como son tantos los caminos que le gusta recorrer por el Moncayo.
Recientemente en una visita al cementerio pues los humanos no hacen como los duendes al morir se dio cuenta que necesitan un espacio donde introducir sus restos cuando mueren aunque ya no estén allí.
En los humanos todo en la vida se centra en la necesidad de un espacio para todo.
Nada más nacer les asignan una cuna en un hospital y sus madres se encuentran en otro espacio físico, en una cama de la habitación número tal del hospital cual.
Les recoge su padre en su coche que necesita un espacio para circular entre otros coches para llegar a un aparcamiento. Cuidado no le quiten ese espacio tan necesario para dejar el vehículo.
Suben a un piso que se encuentra en una calle con un número en su puerta.
Trabajan en un lugar ubicado en tal calle haciendo tal cosa. Después coge su coche azul para buscar su espacio para aparcarlo y regresar a su casa
Muchos espacios se justifican con títulos de propiedad. Les llaman escrituras aunque alguno no sepa apenas  leer ni  escribir.
Llegará un día en que abandonará este lugar para reposar  en el nicho número tal de ese cementerio donde los verdes árboles improvisan la sombra
Pensando un poco en ello y comparando con la forma de vivir de los duendes no llega a entenderlo.
Los duendes son universales y no requieren un espacio concreto. Pueden estar en un bosque u otro y en todos ellos son bien acogidos. Tampoco necesitan un lugar físico donde depositar sus restos cuando mueren. Se funden con la nieve. Son generosos pues dan amor a sus compañeros y lo mismo que dan lo reciben de ellos. Trabajan ayudándose entre ellos pues cada uno de tiene unas facultades diferentes a otros y entre todos forman un grupo con un enorme potencial. Es así como trabajan para mejorar los bosques en los que están.
En el Moncayo trabajan así ayudando a los forestales a mejorar el bosque y a cuidarlo.
Por la noche se dan y reciben abrazos y se despiden hasta el día siguiente para seguir su trabajo.
Es así el mundo de los duendes. Todo es de todos y nada es de uno. Muy diferentes a los humanos.

....Y por el paseo central del cementerio de Torrero de Zaragoza circulaba el cortejo fúnebre. En cabeza dentro de una caja estaba el difunto rodeado de coronas de flores. Tenía un espacio asignado en la calle G número 137.Le seguían sus familiares y amigos. Su nombre quedó plasmado en una losa y el recuerdo del difunto y sus libros llenos de versos quedaron para sus allegados....

A pesar de lo comentado conozco a muchas personas que prefieren ser incinerados y dispersar sus cenizas por la cumbre del Moncayo, una forma más próxima  a los duendes y así como ellos fundirse con cada copo de nieve.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Por las montañas de Navarra



Este duende nunca olvidará aquel día que llego a los montes de Navarra hace ya mucho tiempo.
En el patio de aquel lugar descubrió una piedra que cuando le daba la luz de la mañana al amanecer cambiaba de color y junto a ella un rosal rojo crecía fuerte en cuyos pétalos de sus hermosas flores rojas asomaban unas gotas de rocío que caían sobre la piedra.
Los compañeros duendes que allí se encontraban le explicaron que  la piedra y el rosal eran el espíritu montañero que cuando ellos marcharan permanecería allí para que los que vinieran lo conocieran. Era obligación de todos los duendes conservar éstos dos símbolos cortando las malas hierbas y regándolo todas la mañanas.
La semana pasada fue muy especial para el duende del Moncayo Acudió.junto a otros duendes a las montañas de Navarra. Vinieron de bosques muy diversos y allí se encontraron.
Muchos no se conocían pero eso no fue impedimento para que una vez que se encontraron comenzaran a contar aventuras e historias.
Todos juntos empezaron ascender al Orhi. La hora del ascenso fue un acierto ya que sentir la frescura de la mañana mientras el sol empezaba a iluminar los pasos recorridos e intuir los que iban a llegar hacía pensar que algo especial estaba sucediendo. Los bosques del fondo del valle madrugaron para ser cómplices de este acto y las cumbres próximas del Petrechema, Mesa de los tres reyes y Peña Ezcaurre vigilaban que todo trascurriera con normalidad bajo un cielo más azul de lo normal,.
El ascenso lo realizaron en medio de un grupo de duendes jóvenes y pese a que el ascenso prolongado era duro  y el duende más mayor dejaba distancia tras los que iban por delante de él los de atrás con gran respeto mantuvieron el orden sin adelantarle. Escuchaban su respiración y no querían romper el orden para no importunarle. En la llegada a la cumbre todos ellos compartieron sidra y queso que trajeron los duendes que vinieron de Asturias, gran tierra y mejor gente.Todos ellos llevaban un gorro verde.
Tras la bajada recordaron a otros compañeros que se fundieron con la nieve hace 50 años y que el espíritu montañero impide su olvido.
Después en otro lugar comieron y cantaron sin olvidar lo que eran y de donde venían.
No se conocían pero tenían en común que pasaron un. año de su vida en distinta época pero en el mismo lugar. Comprendieron que el lugar donde estuvieron ese tiempo les hizo ser mejores personas y mejores duendes.Que había algo especial y mágico dentro de aquel lugar.
Era el espíritu montañero que conocieron la primera vez que llegaron  a los montes de Navarra representados en aquella piedra y en el hermoso rosal rojo el que estaba presente allí desde hace ya mucho tiempo lo que hizo que brotaran lágrimas en los ojos de los duendes al conocer las vicisitudes de los compañeros fallecidos.
El espíritu montañero consiguió también trasformar las vivencias de unos en historias que se trasmitirían a lo largo de los años.
Se marcharon los duendes a sus bosques de origen pero en el patio de aquel lugar quedaría una piedra brillante con la luz del amanecer debajo de un rosal rojo cuyas gotas de rocío caerían sobre ella y siempre habría un duende que podaría sus tallos para que  estuviera cubierto de rosas.


martes, 30 de septiembre de 2014

Baile de burbujas en el Moncayo

Ya comienza el otoño. Es la estación preferida por los duendes pues el aroma de los hongos rodea todos sus sentidos y el bosque se llena de un colorido espectacular.
Ya ha pasado el verano, estación que también gusta a los duendes con una luz durante gran parte del día con un brillo especial  y un cielo azul y una noche repleta de estrellas  donde cada noche descubrimos una nueva asomada al balcón del cielo.
Este verano el duende ha hecho.un descubrimiento. Ha conocido a un duende que procede de los bosques del norte. Allí también hay setas y bosques muy especiales. Este duende se llama Pedro y  una noche que estuvieron  junto  a otros duendes alrededor de una hoguera cantando y bailando mientras bebían licor de nueces y pacharán intercambiaron trucos de duendes.  El duende del Moncayo le enseñó un truco de magia con cuerdas en la cual se partía la cuerda por la mitad y aparecía posteriormente entera. Cosas de duendes....Se lo enseño hace muchos años el duende Elías el cual era entonces ya anciano. Años más tarde conocería a una nieta de él. Cosas que pasan...
Pedro le enseñó unos trucos que le enseñaron en el norte. Prepararon una especie de pócima con ingredientes secretos de duendes y gnomos. Era algo pastoso y verde. En el sumergían un aro fabricado con dos palos de un árbol muy especial y un cordón que tendría 400 años. Como es cosa de duendes empezaron a fabricar burbujas enormes que flotaban en el viento y galopaban entre los árboles hasta que alguna explotaba dejando un fresco aroma alrededor de donde había estado presente.
Es como las personas que cuando dejan de estar presentes  su aroma se sigue recordando y difícilmente se consigue olvidar. Eran burbujas multicolores pues la luz del sol las traspasaba y los colores formaban un dibujo a través de ella.
El duende comenzó a pensar que esas burbujas pueden parecerse un poco a algunas situaciones vividas. En el momento de empezar la vida de los pequeños duendes están rodeados por una burbuja que en el momento de nacer se rompe. Las burbujas a veces se juntan con otras pero es un movimiento delicado que cualquier presión puede hacer que ambas estallen . A veces estamos rodeados de una burbuja que aunque veamos a través de ella no nos permite ver con la claridad requerida lo que la rodea y si lo que pretende ver es el interior de otra burbuja puede distorsionar un poco la realidad.
Burbujas que flotan en el aire libremente buscando espacio que recorrer.... Burbujas que finalmente estallarán dejando un aroma fresco alrededor....Burbujas




pompa de jabón
flota en el aire.
Envuelta de regalo.
(Haiku)

lunes, 30 de junio de 2014

"Sonrisa de ángel"


Es una tarde cualquiera de un verano incipiente. Una vieja estación de tren. Un aviso informa de que va a pasar por la vía 1 un tren que no va a parar. ¡Cuántos trenes han pasado cerca de nosotros y los hemos visto circular a gran velocidad  con gran estrépito! Viajeros anónimos dentro de él con un trayecto predefinido. Pasa de largo mientras los viajeros que están en el andén mezclados con gente que viene a recoger o a despedir a familiares y amigos contienen la respiración a su paso. De este modo es como si el fuerte ruido se escuchara más lejano. Manchas de pintura rojas verdes y azules sobre el convoy son la huella de grafitis que han dejado la firma de los sprays de lugares lejanos. Es la forma de viajar que tienen los que la han decorado con prisas por no se descubiertos como los amantes jóvenes.
Sentados en un banco una pareja de ancianos. Él toma la mano de ella ante sus pequeñas protestas. En el fondo pese a esa queja es lo que está deseando la mujer. Sentir el tacto de la mano que le ha acompañado tanto tiempo que le dejará entre sus dedos un leve aroma a tabaco. Cigarros fumados siempre a escondidas.
En el mismo banco una persona espera con ansia a su esposa. ¡Cuánto tiempo hace de otras esperas en otras estaciones! La misma sensación esperando la llegada del tren que traerá a su amada. Una mezcla de nervios y deseo de escuchar el chirrido de las ruedas al frenar en la vía. Al escuchar la queja de la anciana al coger su marido la mano la tercera persona del banco los mira y les sonríe recordando a sus padres ya ausentes pero siempre presentes
 -"Tiene usted sonrisa de ángel", le dice la mujer respondiendo a su sonrisa.  Él piensa mientras les mira piensa que es lo más bonito que le han dicho en su vida y más procediendo de tan hermosa escena. En ese instante le suena el teléfono y contesta. Ellos se levantan y se pierden por el andén sin darle tiempo a decirle nada a ella.
Se escucha un chirrido metálico y el tren deseado llega. Se abren sus puertas y un desfile variopinto de viajeros con equipajes muy diferentes empieza a descender. Por una de ellas aparece su amada. Un abrazo cariñoso un un beso fresco. Le coge su equipaje y se van de la estación cogidos de la mano mientras él no puede dejar de pensar en al escena vivida.